En su sesión ordinaria N°7, bajo la presidencia de la presidenta provisoria del cuerpo, Sandra Trigo, El Concejo Deliberante de Córdoba aprobó por amplia mayoría un homenaje y reconocimiento al Comipaz (Comité Interreligioso por la Paz), que desde hace 28 años trabaja en la búsqueda de espacios de encuentro y convivencia en la comunidad, respetando las diferentes creencias religiosas.
En la sesión participaron el viceintendente (a cargo provisoriamente del Departamento Ejecutivo) Javier Pretto, y los cuatro referentes principales del Comipaz: el rabino Marcelo Polakoff, el pastor evangélico Norberto Ruffa, el imán Jihad Sleiman y el padre Federico Palacios, este último en representación de monseñor Carlos Ñáñez. Todos ellos recibieron plaquetas en homenaje a su labor.
También asistieron el secretario de Culto de la Provincia, Mariano Almada; el fiscal General de la Provincia, Carlos Lescano; y el fiscal General Adjunto, Alejandro Pérez Moreno, además de otros funcionarios municipales y provinciales.
Pretto expresó su agradecimiento al Comipaz, al que definió en base a tres rasgos: diálogo, amor y paz. “No hay en el mundo institución como esta, bregando con todos los credos por la paz. Es un gen cordobés y yo celebro eso”, señaló.
El concejal Ricardo Moreno (HUxC), autor del proyecto, marcó que su objetivo es “alzar desde Córdoba la voz en favor de la paz”, particularmente en un momento en que el mundo está atravesado por guerras. “No podemos mantenernos indiferentes”, dijo.
Moreno destacó al Comipaz como “un ejemplo de acción sostenida en el tiempo” y remarcó que “el diálogo no es un discurso vacío, sino una herramienta de transformación, para la promoción de la convivencia”.
El edil recordó que el Comipaz fue creado el 18 de junio de 1998, a partir del entendimiento sobre la importancia del diálogo y la búsqueda de la concordia en la comunidad. Evocó así a monseñor Roberto Rodríguez, al pastor Fermín Salcedo, al rabino Gabriel Frydman y al imán Mounif El Sukaría, entre otros referentes que dejaron huella imborrable en esa institución.
“El Comipaz es una construcción colectiva, que hace muchos años apostó por la paz cuando no era sencillo hacerlo. Por eso queremos hacer este reconocimiento, en memoria de todos aquellos que sembraron las bases para ese espacio. Mientras en otros lugares las diferencias son motivo de conflictos, acá prevalece la unidad y el diálogo. En lugar de levantar muros, tendemos puentes”, afirmó.
Moreno también agregó: “Desde Córdoba no queremos guerras, no naturalizamos la violencia y el dolor no nos resulta ajeno. Creemos en el diálogo y la resolución de conflictos sin destruir vidas. No miramos desde lejos lo que pasa. Córdoba se compromete y por eso lanzamos un clamor por la paz. No es un gesto simbólico: es una toma de posición”, insistió e invitó a otros cuerpos legislativos de la provincia y el país a que repliquen este mismo mensaje.
Finalmente, saludó que el Concejo cuente entre sus integrantes a la concejala Soher El Sukaría (PRO), hija del imán El Sukaría, uno de los fundadores del Comipaz.
Justamente esa edil expresó su “inmenso orgullo” por la existencia el Comipaz: “Fue el primer concilio interreligioso de América Latina. Cuando muchos menosprecian las prácticas religiosas, que son parte de la cultura y la tradición, y cuando se pierde la fe en los representantes políticos, siempre el ser humano posa su confianza en líderes religiosos. Lo ví y viví en guerras civiles en África, Oceanía y Centro América. En Córdoba, cuando emergencias sociales, culturales y económicas lo demandan, allí está el Comipaz y su credibilidad, aportando una palabra de sosiego, de equilibrio, para al menos iniciar un dialogo”, enfatizó.
Sólo votó en contra del reconocimiento al Comipaz la concejala Cintya Frencia (FIT), al argumentar de defiende la separación entre Iglesia y Estado, y afirmar que “no es posible declarar en favor de la paz sin repudiar primero el genocidio al pueblo palestino en Gaza”.
También se expresaron los propios homenajeados. El rabino Polakoff valoró los disensos en el Comipaz: “Muchas veces estamos en desacuerdo, pero sabemos hacia dónde vamos. Para lograr la paz, a veces hay que retroceder. Cuanto más se retrocede, más se avanza. Sigamos retrocediendo juntos”, demandó.
El pastor Ruffa analizó que en 28 años de vigencia encontraron más coincidencias que diferencias. “Tenemos una amistad real y sincera. No nos toleramos: nos aceptamos y apreciamos”, aseguró.
Por su parte, el rabino Sleiman pidió que “exportemos amor y no importemos odio” para “buscar todo lo que nos une”.






