Marcha de los libros prohibidos

Ayer 29 de abril se cumplieron 50 años de la quema libros prohibidos en Córdoba, perpetrada en terrenos del Regimiento de Infantería Aerotransportado 14 de camino a La Calera a poco de instalarse la última dictadura cívico militar argentina. A medio siglo de aquel acto irracional de censura y destrucción el Concejo Deliberante organizó como gesto de reparación histórica la Marcha de los Libros Prohibidos que unió la Biblioteca Provincial de Maestras y Maestros del Ministerio de Educación de la Provincia con el Concejo Deliberante.

Esta marcha fue también un signo de resistencia, memoria y defensa del pensamiento libre, y no solo conmemora una fecha infame como la destrucción de libros sino la también la destrucción de la vida de 36 bibliotecarios asesinados por la Dictadura, cuyas fotografías fueron exhibidas en el hall de la sede del Concejo ya que no podían estar ausentes.

Estuvieron presentes el viceintendente de la ciudad, Javier Pretto; la presidenta provisoria del Concejo, concejala Sandra Trigo; la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior, Claudia Maine; la subsecretaria de Coordinación Educativa, Andrea Fessia; la presidenta de la Comisión Especial de Conmemoración y Reflexión por el 50 Aniversario del Golpe Cívico Militar, concejala Rossana Pérez; el director general de Nivel Primario, Cruz Álvarez; el director general de Bienestar Educativo, Juan José Castellano, la coordinadora de la Biblioteca Provincial de Maestras y Maestros, Fátima Serione, miembros de la red provincial de Bibliotecas Pedagógicas, el director de DD.HH de la Municipalidad, Guillermo Ruibal, el director general Investigación y Desarrollo, Pablo Rodríguez Colantonio y concejales de la ciudad.

Durante la jornada se inauguraron en la sede del Concejo la nueva sede de la Biblioteca Provincial de las Maestras y los Maestros; la Biblioteca Sarmiento, con su obra completa; la Biblioteca de Libros Prohibidos; conformada por los libros que prohibió la dictadura y la Biblioteca Vacía que conmemora todos los libros quemados en la historia de la humanidad.

La quema de libros -el bibliocidio- ha sido práctica recurrente de regímenes autoritarios para borrar memoria, silenciar la cultura y anular el pensamiento crítico. Frente a ello la marcha se propuso como un acto colectivo para sostener la memoria y evitar la erosión del olvido.